Ñam: el proyecto gastronómico estudiantil que se convirtió en una empresa real
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- 23 mar
- 2 Min. de lectura
Por: María Inés Méndez
En la carrera de gastronomía, los estudiantes no solo aprenden técnicas culinarias, sino también cómo funciona un negocio dentro del mundo gastronómico. Un ejemplo de esto fue Ñam, una iniciativa creada por estudiantes en su último año de carrera que buscaba financiar su proyecto final mientras ponían en práctica lo aprendido durante sus estudios.

Para conocer más sobre esta experiencia, conversamos con Jorge Quiroa, uno de los estudiantes que formó parte del proyecto.
Según Quiroa, Ñam fue una empresa creada por los mismos estudiantes como parte de su proyecto final de graduación.
“Ñam fue una empresa que hicimos en nuestro último año. Vendíamos principalmente pizzas, pero también ofrecemos otros productos como bebidas y postres. Todo esto nos ayudó a financiar nuestro proyecto final de gastronomía, que era una cena para muchas personas”, explicó.
El proyecto funcionaba de una manera muy organizada. Los estudiantes preparaban los alimentos durante su clase de Alta Cocina Creativa y los vendían cada miércoles durante la hora de almuerzo dentro de la universidad.
“Nosotros mismos cocinamos todo en clase y luego lo vendíamos los miércoles al mediodía. Era nuestro proyecto final y realmente funcionaba como una empresa real”, comentó Quiroa.
Más allá de la cocina, el proyecto permitió a los estudiantes experimentar el funcionamiento de un negocio gastronómico completo.
Para Jorge, una de las partes más valiosas de esta experiencia fue poder aplicar todos los conocimientos aprendidos durante la carrera en un contexto real.
“Lo que más me gustó fue poder poner en práctica todo lo que habíamos aprendido en la carrera para crear un negocio real que generará ingresos. Tuvimos que manejarlo como si fuera una empresa real”, señaló.
El proyecto implicó tareas que iban mucho más allá de cocinar: los estudiantes debían organizar la producción, coordinar el trabajo en equipo y llevar la contabilidad del negocio.
“Ponernos de acuerdo para la producción, llevar la contabilidad y organizarnos fue lo más parecido a la vida real. Creo que esa fue una de las mejores enseñanzas que nos pudieron dar”, añadió.
Sin embargo, el proceso también tuvo sus retos. Según Quiroa, uno de los desafíos más grandes fue coordinar el trabajo entre todos los integrantes del grupo.
“Éramos muchos compañeros en la clase, entonces organizarnos y lograr que todos colaboran y trabajan de forma ordenada fue lo más complejo”, explicó.
A pesar de las dificultades, el proyecto logró cumplir su objetivo y dejó una experiencia muy positiva para los estudiantes.
Para Jorge, el momento más gratificante fue ver los resultados reales del trabajo que habían realizado.
“Lo que más me gustó fue ver que el proyecto sí funcionó y que realmente generó ingresos. Eso nos ayudó a financiar nuestra cena final y ver cómo todo el esfuerzo valió la pena”, concluyó.
El proyecto Ñam demostró que la práctica y la experiencia real son herramientas fundamentales dentro de la formación gastronómica. Más allá de vender pizzas o postres, los estudiantes aprendieron cómo crear, organizar y manejar un negocio gastronómico desde cero, una experiencia que seguramente les será útil en su vida profesional.
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