top of page

¿Trabajar y estudiar al mismo tiempo? Sí, pero no a cualquier costo

  • Foto del escritor: Meet UNIS
    Meet UNIS
  • 13 abr
  • 3 Min. de lectura

Por: Diego Lemus



Muchas veces se habla de estudiar y trabajar al mismo tiempo como si fuera sinónimo de éxito. Como si estar más ocupado automáticamente significaba estar avanzando más. Pero casi nunca se habla del desgaste real que implica.


Actualmente estoy en séptimo semestre de Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones, y desde septiembre del año pasado trabajo medio tiempo en una empresa llamada Digital Twin. Mi trabajo consiste en ensamblar, monitorear y dar mantenimiento a sensores de humedad y temperatura, además de apoyar en otros proyectos como pluviómetros, sensores de nivel y estaciones meteorológicas. En la práctica, eso significa programar sensores, soldar componentes, revisar que todo funcione bien y resolver problemas cuando algo falla.


Mi día empieza a las 7 de la mañana y, en el mejor de los casos, termina a las 11 de la noche. Lo divido entre trabajo, gimnasio, universidad, proyectos personales y hobbies. Para no perder el control, cada noche organizó el día siguiente según prioridad, tiempo y complejidad.


Aun así, no siempre alcanza para todo. Muchas veces toca dejar de lado el gimnasio, los proyectos personales o incluso el descanso. Y ahí está lo más difícil: no tanto estudiar o trabajar por separado, sino mantenerte bien mientras haces ambas cosas. El cansancio se acumula, la carga mental pesa y llega un punto en el que sostener ese ritmo deja de ser saludable.


Por eso terminé tomando una decisión importante: renunciar. No porque no pudiera seguir, sino porque entendí que no vale la pena sostener algo si tu salud física y mental empiezan a deteriorarse. Y creo que ahí está una de las lecciones más importantes de todo esto: intentarlo y luego decidir parar no te hace fracasar.


También entendí que no todas las carreras ni todas las personas están hechas para estudiar y trabajar al mismo tiempo. En ingeniería, por ejemplo, puede que no siempre haya una gran carga de tareas, pero sí una exigencia mental alta que requiere concentración, estudio personal y mucha energía.


Eso no significa que trabajar mientras estudias sea algo negativo. Al contrario, tiene cosas valiosas. Te da experiencia real, te enseña a asumir responsabilidades y te expone a situaciones que la universidad no puede simular. En mi caso, aprendí cosas muy prácticas, como procesos para desarrollar productos, técnicas de soldadura, control de voltajes y potencias, resolución de problemas y manejo de clientes.


Pero tampoco creo que trabajar mientras estudias te haga mejor que los demás. Puede darte experiencia y contactos, sí, pero no te vuelve superior. Cada quien lleva su proceso de forma distinta.


Si alguien me preguntara si vale la pena estudiar y trabajar al mismo tiempo, diría que sí, pero con condiciones. Vale la pena si puedes mantener un equilibrio, si no pones en riesgo tu salud mental y si todavía tienes espacio para vivir tu vida. Pero si hacerlo significa vivir estresado, sin paz y constantemente agotado, entonces ya no vale la pena.


Porque al final, estudiar y trabajar no debería ser una competencia de quién aguanta más. Debería ser una decisión consciente, tomada desde tus límites y tu capacidad de mantener un balance. Sí, se puede. Pero no a cualquier costo.


Consejos que pueden ayudarte

  1. Organízate de verdad, no solo mentalmente. A mí me ha servido dividir mis pendientes en tres bloques: universidad, trabajo y personales. Luego organizo el día siguiente según prioridad, tiempo y complejidad.

  2. No quieras hacerlo todo todos los días. Hay días en los que simplemente no da tiempo para trabajo, universidad, gimnasio, proyectos personales y hobbies al mismo nivel. Aprender a soltar también es parte del proceso.

  3. Pon límites antes de colapsar. No hay que esperar a estar completamente agotado para aceptar que algo no está funcionando. Reconocer tus límites también es sano.

  4. No romantices el cansancio. Estudiar y trabajar puede darte experiencia, sí, pero vivir cansado, estresado o sin paz mental no debería verse como un logro.

  5. Renunciar no siempre significa fracasar. A veces dejar algo es la mejor decisión si tu salud física o mental ya se está viendo afectada.

  6. Inténtalo, pero sé honesto contigo mismo. Cada persona y cada carrera tienen exigencias distintas. Lo importante es evaluar si realmente puedes sostener ambas cosas sin perder el equilibrio.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


© 2021 Creado por Meet UNIS con Wix.com

bottom of page