La técnica Pomodoro: aliada contra la procrastinación
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El Pomodoro es un método de estudio que divide el tiempo en bloques cortos para mejorar la concentración. Universidades y estudiantes de distintas carreras lo adoptan como herramienta para organizar sus jornadas académicas.
La técnica fue creada a finales de los años ochenta por el italiano Francesco Cirillo, entonces estudiante universitario. Cirillo utiliza un temporizador de cocina con forma de tomate para medir sus sesiones de estudio, de ahí proviene el nombre “pomodoro”, que en italiano significa tomate.
El funcionamiento del método es sencillo. Cada sesión, llamada “pomodoro”, dura 25 minutos de trabajo enfocado en una sola tarea, sin interrupciones ni distracciones. Al finalizar ese bloque, corresponde un descanso corto de 5 minutos, y después de completar 4 pomodoros seguidos se recomienda una pausa más larga, de entre 15 y 30 minutos.
Entre las principales ventajas de esta técnica destaca la reducción de la procrastinación, ya que dividir el estudio en bloques manejables hace que las tareas parezcan menos abrumadoras. También favorece la retención de información, pues los descansos frecuentes evitan la fatiga mental y permiten mantener un nivel constante de atención.
La aplicación del método no requiere herramientas costosas. Un temporizador tradicional, el reloj del teléfono o alguna de las múltiples aplicaciones gratuitas diseñadas específicamente para esta técnica resultan suficientes para ponerla en práctica. Los estudiantes universitarios la combinan cada vez más con otras estrategias de organización, como listas de tareas y calendarios digitales, para aprovechar mejor sus horas de estudio.
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