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El mito del ingeniero antisocial: ¿realidad o exageración?

  • Foto del escritor: Meet UNIS
    Meet UNIS
  • 18 feb
  • 2 Min. de lectura

“Ah, estudias ingeniería… ¿cuál?” 



Cuando alguien responde ingeniería industrial o comercial, normalmente no pasa mayor cosa. La conversación sigue. Pero cuando uno dice sistemas o electrónica, la reacción cambia. Aparece la sonrisa medio incómoda, el comentario ligero, el clásico: “ah, entonces sos antisocial”. 


No lo dicen con mala intención, pero lo dicen. Como si estudiar Electrónica y Telecom viniera con una actualización automática de personalidad: menos habilidades sociales, más horas frente a la computadora y cero interés por el mundo exterior. 


La idea está bastante instalada. Cuando alguien piensa en sistemas o electrónica, se imagina a alguien pegado al código, jugando videojuegos o evitando cualquier interacción que no sea técnica. Y para ser justo, sí existen perfiles que encajan con esa imagen. Hay compañeros muy reservados, apasionados por lo suyo, poco interesados en socializar fuera de su círculo. Eso es real. 


Pero el problema empieza cuando el estereotipo se convierte en regla. 


Yo soy introvertido. No me encanta ser el centro de atención ni hacer espectáculo en cada reunión. Pero eso no me convierte en antisocial. Me gusta salir, ir al gimnasio, jugar con amigos, conversar, molestar los fines de semana. También tengo amigos dentro de ingeniería, pero también en otras facultades e incluso en otros departamentos. Mi círculo no se limita a personas que estudian lo mismo que yo. 


Lo que sí es cierto es que la carrera exige mucho. Hay semanas donde desaparezco porque hay proyectos, parciales y laboratorios que no dan tregua. Muchas veces he elegido quedarme estudiando en lugar de salir. Pero eso es responsabilidad, no aislamiento social. Confundir compromiso académico con incapacidad de socializar es simplificar demasiado la realidad. 


También influye que sea una carrera mayoritariamente masculina. Desde afuera puede parecer un ambiente cerrado o poco diverso, lo que refuerza la idea de que “algo raro pasa ahí”. Pero la verdad es mucho más simple: hay personalidades distintas, como en cualquier otra facultad. Personas tímidas, extrovertidas, deportistas, lectores, gamers, gente que sale mucho y gente que no tanto. Exactamente igual que en cualquier otro lugar. 


Creo que el mito del ingeniero antisocial se mantiene porque es fácil de repetir. Es cómodo pensar que cierta carrera define automáticamente cómo es alguien. Pero yo no creo que estudiar ingeniería determine tu nivel de sociabilidad. Lo que sí determina es tu disciplina, tu capacidad de concentración y tu tolerancia a la frustración. 


¿Hay ingenieros antisociales? Claro que sí. Pero también los hay en derecho, en medicina, en arquitectura y en cualquier otra carrera. No es la ingeniería la que fabrica personalidades cerradas; son las personas las que ya traen su forma de ser. 


Mi tesis es simple: estudiar electrónica, sistemas o telecomunicaciones no te vuelve antisocial por defecto. Algunos encajan en el estereotipo, sí. Pero no es una consecuencia automática de la carrera. La personalidad no viene en el plan de estudios. 


Tal vez el mito debería cambiar. No somos antisociales por estudiar ingeniería. Somos antisociales —o no— por quienes somos como personas.


 
 
 

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